diario de una premamá

Diario de una premamá (10)

miércoles, junio 11, 2014

¡UIS, QUÉ DIVERTIDO! ¡GOL!

 

Lo bueno de formar parte de una gran familia y ser la quinta nieta (la quinta "raja" en la línea de sucesión según mi abuela) es que a tus primas mayores les ha dado tiempo de sobra a tener hijos y que éstos hayan crecido lo suficiente como para heredar tooodas toditas sus pertenencias de cuándo eran bebés.

Entiendo que haya padres a los que les encante que sus vástagos estrenen sus propias cosas pero lo que realmente nos ilusiona a Jota a mí es mantener la cuenta del banco estable para futuros imprevistos. Así que, en las vacaciones de Semana Santa salimos rumbo a Burgos con una única misión: meter en el coche toda la ropa, mobiliario y ajuar de bebé que mi familia aún conserva en sus respectivos pisos.

Según las conversaciones telefónicas mantenidas la herencia de Lentejita se compone de una cuna, una silla ligera, una hamaca, un cojín de lactancia, una silla de automóvil y ropa. Suficiente como para ahorrarnos un buen pellizco en la operación "Bebé a bordo".

Llegamos al pueblo justo a la hora de comer y tras cuatro horas de viaje las perras salen escopetadas del coche para echarse unas carreras viñedo arriba, viñedo abajo. Mi madre, nos apremia para que entremos al chapero (Jota prefiere que lo llame merendero para evitar confusiones y sustos como el que se llevó él la primera vez que le dije "A nosotros nos toca dormir en la cama hinchable del chapero").

Al entrar, unas veinte personas empiezan a cantar el cumpleaños feliz a Jota, que un día antes ha alcanzado los 31 años. La familia nos vitorea y nos pide incluso que nos besemos para festejar la llegada de Lentejita. Algo que hacemos de forma comedida y rápida para empezar a engullir las chuletas asadas que ya esperan humeantes en los platos. Mi prima mayor (la raja number one) se confiesa algo frustrada al ver que pese a la decoración y la fiesta sorpresa no me he emocionado, y podría haberlo hecho perfectamente porque todo les ha quedado precioso y me ha encantado ver cómo se vuelcan con Jose y con Lentejita, pero la visión del lechazo asado me nubla. No, hoy no hay tiempo para lágrimas aunque sean de felicidad.

Gololo y Toin

Pasamos un gran día, rodeados de adultos que me halagan sobre lo bien que me sienta el embarazo (mi familia me quiere mucho) y jugando con los pequeños de la casa (la tercera generación de mi familia es más variada que la mía. Concretamente y siempre parafraseando a mi abuela, está compuesta por cuatro "rabos" y tres "rajas". Lentejita debía empatar la ecuación, pero, y aunque le pesa a la matriarca, los "rabos" están ganando en esta tercera remesa).

Al día siguiente comienza la recopilación de la herencia. A Jota se le va cambiando la cara según va viendo llegar bultos. Marchamos de Burgos a un 85% de la capacidad del coche. La siguiente parada se realiza en Madrid donde recogemos la segunda parte de la herencia. Es la ropa del primer año de mis sobrinos. Han tenido que ser modelos porque si no, no lo entiendo.

Gololo y Toin

Salimos de la capital sobrepasando con creces el 100 % de la ocupación del coche. Eso sí, Jota se lo toma como reto personal y ata todo requetebién para cumplir la ley y regresar seguros a casa.

Tanto esmero le pone que cuando termina el tetris y arranca el coche empezamos a escuchar una vocecita infantil que desde el maletero (o vete tú a saber dónde) exclama con gracia y de forma reiterada: "¡Uis, que divertido! ¡Gol!".

Recuerdo perfectamente cuál es el juguete de mi sobrino mayor que canturrea esa frase cada vez que lo aprietas: una pelota blandita que ahora está perdida y espachurrada entre los cientos de kilos de herencia que llevamos en el coche. Rezo para que a la pelota se le acaben las pilas a lo largo de las cinco horas y media que nos separan de casa… o que una de las perras la encuentre y la despedace…

Gololo y Toin

Cogemos un bache y la pelota se calla. Bendito bache.


 

 

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2 Comentarios sobre el post

  1. Anónimo6/12/2014

    la foto del coche como me recuerda a una experiencia ya vivida, yo me fui en coche desde Italia a San Sebastina y volvi con el coche cargadito de todo para mi princesa incluido el coche, el maxicosi, la silla en un C2!!!

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  2. Jajaja, una experiencia inolvidable mamatijeras!

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